La estética durante la Ilustración, el racionalismo cartesiano

Lunes, 28 de Marzo, 2005

Descartes no elabora ni discutió (que sepamos )ninguna teoría estética, como no se intereso en sus trabajos y escritos sobre el tema del arte en manera alguna, salvo en su obra de juventud Compendium musicae (1618), pero sin embargo su método y conclusiones influyeron decisivamente en la estética neo-clásica. Como en muchos otros campos nunca tratados directamente por Descartes, los elementos cartesianos y aristotélicos influyeron en el análisis y los conceptos desarrollados a posteriori, incluyendo las teorías de las artes.

El seguir la naturaleza y el seguir las normas de la razón, fueron identificados comúnmente por los artistas y creadores, y también en los juicios críticos. En el siglo XVI, las normas de realización y valoración de las obras artísticas, se apoyaron generalmente (aunque no siempre) en criterios de autoridad; ya fuese la supuesta autoridad de Aristóteles, ya la de los modelos ofrecidos por los escritores clásicos. El nuevo racionalismo en estética constituía la esperanza de que tales normas recibiesen una base más sólida, a priori, mediante deducción de un axioma fundamental y evidente por sí mismo, cual es el principio de que el arte constituye una imitación de la naturaleza, incluyendo ésta lo universal, lo normativo, lo esencial, lo característico, lo ideal.

La teoría cartesiana del conocimiento fue la que animo a Alexander Gottlieb Baumgarten (al que debemos la recuperación de la expresión “Estética”) en el intento de lograr una visión de la poesía, y por extensión de las demás artes, en cuanto que implica una forma o nivel particular de conocimiento, el “conocimiento sensorial”. Tomó como punto de partida las distinciones cartesianas, ya elaboradas por Leibniz, entre ideas claras y oscuras, y entre ideas distintas y confusas. Los datos de los sentidos son claros pero confusos, y la poesía es un “discurso sentido”, es decir, un discurso en el que esas ideas claras y confusas a la vez se hallan integradas en una estructura. La “claridad extensa” de un poema consiste en el número de ideas claras que en él se combinan, y las reglas que permiten realizar o enjuiciar la poesía deben tener presentes las formas en que la claridad extensa de un poema puede aumentar o disminuir.

Venga, di algo!!

(requerido)

(requerido) (tranquilo que no se vera)

(si lo tienes)