El estudio de la percepción
Domingo, 8 de Febrero, 2004Teoría clásica de la percepción
Según la teoría del fisiólogo alemán Hermann Ludwig Ferdinand Von Helmholtz, formulada a mediados del siglo XIX, la percepción del tamaño, las distancias, la profundidad y la mayoría de las percepciones, son el resultado de nuestra capacidad para sintetizar las experiencias del pasado y las señales sensoriales presentes. A medida que un recién nacido explora el mundo que le rodea, aprende rápidamente a organizar sus observaciones dentro de un esquema de representación tridimensional.
Partiendo también de la estimulación táctil y auditiva, un niño aprende rápidamente un gran número de asociaciones específicas que se corresponden con las propiedades de los objetos del mundo físico.
Teoría de la Gestalt
Durante la década de los 20 se hizo célebre la corriente de la psicología de la percepción conocida como Gestalt, según la cual la percepción debe estudiarse, no analizando unidades aisladas como son las sensaciones simples, sino analizando las configuraciones globales (en alemán, Gestalten) de los procesos mentales. Así la unidad perceptible real será la forma: una estructura mental que toma sus atributos de una estructura correspondiente a los procesos cerebrales. Los experimentos de los partidarios de esta teoría muestran que la percepción de la forma no depende de la percepción de los elementos individuales que la constituyen. En consecuencia, la cuadratura se puede percibir tanto en una figura hecha con cuatro líneas como en otra hecha con cuatro puntos.

El núcleo de la Psicología de la Gestalt gira en torno a la siguiente afirmación: “La percepción humana no es la suma de los datos sensoriales, sino que pasa por un proceso de reestructuración que configura a partir de esa información una forma, una gestalt, que se destruye cuando se intenta analizar, y esta experiencia es el problema central de la psicología”. La Gestalt invita a volver a la percepción ingenua, a la experiencia inmediata, no viciada por el aprendizaje, y comprobar ahí que no percibimos conjuntos de elementos, sino unidades de sentido estructuradas, formas. El todo es más que la suma de sus partes. La conciencia abarca mucho más que el ámbito de la conducta.

La Gestalt demostró, por ejemplo, cómo antes de que podamos preguntarnos lo que es un objeto, es necesario separarlo de su fondo, de manera que el mundo visual se estructura en figura y fondo. Si se enfoca un cuadro, destacará de la pared. Cada vez que observamos lo que constituye el entorno, la tendencia consiste en ver objetos o figuras contra un contexto o fondo.
Esto es lo que hacen los sistemas Perceptivos y no algo que exista en el mundo.
Como vemos en la figura anterior el mismo objeto puede interpretarse como figura o como fondo: nótese cómo fluctúa la figura; puede observarse un florero ó una copa y, a su vez dos caras, una frente a otra.
Las reversiones ocurren de manera espontánea y son difíciles de controlar; sin embargo, mientras el cerebro y los sentidos funcionen de modo normal, el mismo estímulo no puede verse como figura y como fondo al mismo tiempo.
La Gestalt estudió también el papel del aprendizaje en la percepción, descubriendo que nuestras capacidades de la percepción sufren grandes cambios con la edad. Aumenta la constancia perceptual y varía la susceptibilidad a las ilusiones y alucinaciones, porque se incrementa la capacidad de organización de los estímulos según los patrones adquiridos.
Investigaciones actuales
Desde el inicio de los estudios sobre la percepción, los psicólogos han intentado diferenciar en el proceso perceptivo lo innato de lo aprendido. Los experimentos en los que animales y bebés huían de los llamados ‘acantilados visuales’, se diseñaron para demostrar que la percepción de la profundidad es innata. A través de experimentos similares, los teóricos de esta escuela intentan calcular las proporciones de lo innato y lo aprendido en el comportamiento perceptivo.
Recientemente, sin embargo, muchos psicólogos han llegado a la conclusión de que esta aproximación dicotómica apenas tiene base científica y aporta muy poco al estudio de la percepción, por lo que desde un enfoque más clásico proponen que la capacidad perceptiva proviene de la capacidad animal y humana de organizar la experiencia global de los individuos, lo que significa incluir las múltiples experiencias fisiológicas del desarrollo en la experiencia formal del aprendizaje. Argumentan que, aunque el recién nacido pueda carecer de experiencia visual, tiene sin embargo otras experiencias sensoriales que pueden contribuir a su capacidad para percibir la profundidad en los ‘acantilados visuales’. A través de las primeras experiencias de ese tipo, los animales y los seres humanos aprenden, por así decirlo, cómo aprender.
