Ejercicio de agudeza mental
Martes, 22 de Diciembre, 2009Lean el texto, vean el vídeo y después hagan sus apuestas.
El héroe
La cualidad que más se destaca del e-book o libro electrónico es que es una cosa que casi consigue parecerse a un libro de verdad. ¿No es maravilloso? Estamos a punto de inventar la rueda y el rodaballo. Es enternecedor el júbilo con que recibimos a los nuevos cacharros. Y ellos agradecen ese humanismo. Si tú dejas dos aparatos solos en casa y vuelves al cabo de una semana te encontrarás con una decena de cucarachas electrónicas alrededor del cacharro progenitor. Ése es el equívoco ecológico del e-book. Las montañas de papel serán sustituidas por depósitos de chatarra ilustrada y oxidada. Lo sospechoso es que haya tantos despistados en este festivo entierro. El libro alimenta un ecosistema ahora en peligro. Una ciudad existe cuando hay media docena de buenas librerías y todavía se oye el zumbido de una minerva imprimiendo poemas sonámbulos. Acaba de aparecer en Francia la última obra de Umberto Eco, mano a mano con Jean-Claude Carriére, con un título bravo: No esperéis acabar con los libros. No, no acabarán con los libros mientras existan héroes como Benigno. Las crisis depredadoras queman más gente de la que pueden comer. Trabajador del sector naval en Vulcano de Vigo, luchador sindicalista, Benigno Campos era un buen candidato al churrasco general. Pero la patria de su infancia había sido un ultramarinos en el barrio de Chapela, el equivalente para Ulises a la huerta de Ítaca. Prejubilado forzoso, organizó un curso de cocina con 25 compañeros arrastrados por la tempestad económica. Se alzaron en el fogón. Fueron protagonistas de una revolución doméstica. Desde hace meses, Larpeiros (Golosos), la obra de recetas de Benigno, se ha abierto paso entre best sellers, y encabeza todas las estadísticas de venta en Galicia. Lo reciben multitudes libro en mano en librerías y mercados. Con Marcel Proust y su magdalena en popa, y Benigno Campos y su pulpo en proa, no conseguirán hundirnos.
Manuel Rivas (Publicado en El País 07/11/2009)
Mag+ Tablet Concept and concept on the future of digital magazines
Concepto y vídeo de el estudio Berg y la consultora Bonnier
Seguro que los talladores de inscripciones en piedra sostuvieron en su día un discurso muy sentido sobre la irremediable perdida de la cultura y el fin de la civilización que supondría esa moda frívola y poco práctica de dejar el conocimiento a merced de esos delicados y poco fiables pedazos de fibra prensada llamados papiros.
Es el problema de confundir un medio con un soporte, el encuadernado no hace a la literatura, como el vinilo no es la música o el papel impreso no es el periodismo.
Nacho, totalmente de acuerdo contigo.
El papel tiene dos ventajas principales: una, la permanencia de su soporte y el hecho de que pueda ser consultado y leido sin necesidad de tener un dispositivo que tenga que ser alimentado por una fuente de energía lo cual es fundamental para la permanencia del saber y del conocimiento humano.
Los ebooks son hoy por hoy islas aisladas mientras que deberían ser mares de conocimiento. O lo que es lo mismo, no tiene sentido que tu colección de libros digitales resida físicamente en la memoria del ebook en un dispositivo y soporte aislado y no interconectado y con el cual, dependiendo de si tiene o no energía vas a poder leer o no tus libros. Lo lógico y en mi opinión, la tendencia es que las colecciones digitales pasen a estar directamente en la nube y se comience a articular un nuevo ecosistema digital en torno al libro y a los usuarios que permita a cada uno acceder, leer y gestionar su colección o su biblioteca personal digital de forma ubicua. O dicho de otra forma, Google está siendo pionero en este campo aportando la plataforma que es Google Books. Amazon también tiene los ingredientes con el Kindle y los libros digitales pero todavía es algo incipiente para la compañía, que está centrada en un modelo de negocio que en mi opinión, es nuevamente un error, la venta de libros por unidades y en paquetes cerrados, es decir, con un formato no público y en un canal controlado. Por establecer un paralelismo, la venta de libros digitales ahora mismo, es un modelo de negocio equivalente a la venta de licencias de software. Va siendo hora de superar ese modelo caduco de negocio herencia del papel y apostar decididamente por otras formas de comercializar libros basados en modelos freemiun y de suscripción.
Es la realidad que se va a imponer porque es necesario que desde las administraciones públicas y gobiernos y desde la propias comunidades de usuarios de desarollo de software libre y de código abierto se comiencen a impulsar plataformas abiertas que ofrezcan:
1) a los actuales sistemas bibliotecarios públicos las herramientas tecnológicas necesarias para dar servicios y atención bibliotecaria ubicua a los ciudadanos.
2) a los ciudadanos, software centrado en la nube (navegadores-sistemas operativos aunque yo prefiero hablar de Interfaces Humanas -la próxima evolución de los sistemas operativos-) que les permitan gestionar su naciente Identidad Digital: esto es, un espacio ubicuo personal en el que se centralice la actividad social que el individuo mantiene con el resto de su comunidad a través de la World Wide Web (redes sociales y profesionales) y a través de sus otros dispositivos digitales incorporados a su vida cotidiana: su teléfono móvil, su libro electrónico, su neetbook, su portátil, su ordenador de sobremesa… soportes, canales y medios todos ellos que les van a permitir sus libros y colecciones digitales.
Estas herramientas y plataformas (navegador-sistema operativo-Identidad Digital-) han de estar basadas en software libre y estándares abiertos.
Es deseable que así sea y se tienda a ello porque hoy y ahora, la piratería de libros digitales es un hecho y va a ser una realidad ciertamente patente en un cortísimo plazo de tiempo. El modelo de la cultura está cambiando y va a evolucionar radicalmente en los próximos años de la misma forma que está evolucionando y cambiando el de la música, porque el libro está perdiendo su forma y se está volviendo digital.
Y dos: los libros tienen hoy por hoy una resolución que las pantallas digitales, aun las de los ebooks, no han conseguido igualar aunque poco queda. Cuando las pantallas de los ebooks mejoren e incorporen el color y cuando su ergonomía sea superior a la de los actuales libros en papel, el soporte papel será abandonado, algo que ya se está produciendo.
Estamos atisbando la punta del iceberg. La información se está emancipando del papel.
El libro ‘en papel’ ya está muerto. Los que compran libros en USA, académicos, intelectuales … vamos, los que compran cien libros al año, ya no los compran en papel. Lo hacen directamente desde Amazon a su Kindle.
Los que compran un libro en navidad para regalarlo ya no cuentan, las secciones de libros no se mantienen con eso.
En un par de años veremos algo parecido en el Reino de España …
Yo como gallego que soy ni subo ni bajo…. quiero decir que inevitablemente el libro electrónico tendrá cada día mucho más presencia por sus indudables ventajas en determinados ámbitos y usos.
¿Muerto el libro en papel? Tan muerto como el cine o la radio!!! Claro que no, acaparara usuarios y usos solo cuando suponga una ventaja.