Kodak y al popularización de la fotografía
Miércoles, 12 de Abril, 2006
El mérito de realizar la primer fotografía de la historia se le reconoce al francés Joseph-Nicephore Niépce (1765 – 1833). El objetivo de Niépce era utilizar la luz para crear placas que se pudieran entintar e imprimir para realizar reproducciones exactas de escenas originales. El proceso finalmente desarrollado para tal fin y que hoy conocemos como fotografía era laborioso, pesado y requería disponer de amplios conocimientos y medios materiales.
George Eastman nació el 12 de julio de 1854 en Waterville, New York. Huérfano de padre cuando cumplió 14 años de edad, tuvo que dejar la escuela para salir a buscar un trabajo para ayudar a su madre.
El primer empleo que obtuvo fue de mozo en una empresa de seguros, con un sueldo de 3 dólares a la semana. Al poco tiempo, empezó a trabajar en el Rochester Savings Bank como empleado administrativo se dedicó a estudiar contabilidad en su casa por las noches y fue ascendido, a la edad de 20 años, a oficinista. Eastman poseía un espíritu extremadamente metódico y gran sentido económico. En sus notas de gastos, por ejemplo, figuran “despilfarros” tales como “65 centavos de dulces, 20 centavos de naranjas…”. Solía estar suscrito a diversas revistas, adquiría libros además de tomar clases de educación física y lecciones de alemán. Calculó que con el sueldo de 800 dólares al año podría ahorrar 3.000 dólares en los siete años siguientes. Así fue. Y con esa módica suma dio comienzo a la que se convertiría en una de las mayores empresas de fotografía de toda la historia.
Unas Vacaciones en Santo Domingo
Cuando tenía 24 años de edad, Eastman pensó que necesitaba tomarse unas vacaciones en la isla de Santo Domingo, destino que finalmente no conoció, ya que lo cambió por la isla de Mackinac. Uno de sus amigos le insinuó “¿Por qué no tomas fotografías durante el viaje?”. Adquirió un enorme equipo de placas húmedas al colodión, que llevo con el y con el que intento retratar un puente armado con su enorme cámara, una tienda de campaña como cuarto oscuro y multitud de productos químicos componían su equipaje. Por aquel entonces, Eastman tenía 24 años, hacer una foto era casi un milagro. En esa época, a fines de la década de 1870, la fotografía era todavía una tarea muy engorrosa. Las cámaras eran pesadas, incómodas de manipular y debían ser montadas sobre un trípode. Para hacer tomas en exteriores, se debía llevar una tienda de campaña para sensibilizar en la oscuridad las placas, que debían revelarse en forma inmediata antes de que el colodión perdiera su flexibilidad.
Cuando Eastman intentó tomar la foto del puente tardó tanto que atrajo hasta la atención de los turistas. Desde aquel momento la fotografía absorbió a Eastman hasta tal punto que se empeñó en simplificar todo este complicado proceso.Nace la Eastman Dry Plate Co.
El éxito de aquellas primeras placas fue inmediato pero se requería un mayor capital que los ahorros que el propio Eastman venía haciendo como empleado de banco. El hombre de negocios Henry A. Strong decidió participar en el proyecto, invirtiendo el dinero suficiente para hacer crecer la empresa.
Juntos, el primero de enero de 1881, fundaron la Eastman Dry Plate Co., a la que George le dedicó el esfuerzo de toda su vida. Pocos meses después, en septiembre de aquel mismo año, renunció al empleo del banco que le otorgaba la seguridad de un sueldo y se dedicó en tiempo completo a aquella aventura. En 1883 se mudaron a un nuevo edificio en el 343 State Street de Rochester, que se convertiría en el “headquarters” de la compañía.
Las primeras ganancias sirvieron también para que Eastman continuara investigando. Estaba interesado en sustituir el soporte de vidrio por un material liviano y flexible que, al final de cuentas, serviría para dar inicio al cine y a la moderna fotografía.
En 1884 se produjo un cambio positivo en la empresa, que ya contaba con 14 accionistas y un capital de $ 200.000, pasando a denominarse Eastman Dry Plate and Film Company. Eastman y uno de los socios, William H. Walker, inventan el magazine para película en rollo con soporte en papel y, al año siguiente, presentan la película con soporte transparente de celuloide. Sin embargo, aún no estaba en condiciones de ser producida industrialmente, así que cuando en 1888 es lanzada la cámara Kodak Nº 1 ésta todavía usa película con soporte de papel.
Kodak, que desde 1888 identifica a todos los productos de la empresa, era una palabra que George Eastman había inventado. Quería una marca comercial que fuera corta, sencilla, interesante y que se pudiese pronunciar sin dificultades en todos los idiomas. Jugando con anagramas, como solía hacerlo con su madre cuando era un niño, al llegar a la letra “K” le vino a la mente el nombre que había de convertirse en sinónimo de fotografía.
Al ser presentada la primera cámara, también creó la frase que hasta el día de hoy permite identificar su filosofía: “Usted oprima el botón, que nosotros haremos el resto”.
No fue sin embargo hasta 1889 que Eastman y sus investigadores químicos pudieron presentar el soporte flexible que permitió que en 1891 Thomas Edison pudiera inventar la cámara cinematográfica y, en 1900, surgiera la Kodak Brownie. Hasta los niños podían tomar fotografías.
En 1892, la empresa ya había sido organizada como Eastman Kodak Company of New York. En el período que va desde 1884 a 1919, Strong ocupó la presidencia del directorio mientras que Eastman era el “general manager” y, a partir de aquel último año, pasó a ocupar la presidencia y, de 1925 hasta su muerte, fue presidente de la junta de directores.
Hace 100 años Kodak presentó el clásico “cajoncito” Brownie.
Con el nacimiento del siglo XX, Kodak presentó su célebre “cajoncito” Brownie que, con algunas pequeñas variantes, estuvo en producción hasta 1935. Eso constituye todo un record y le convierte en el Ford T de la fotografía, y eso sin contar las copias que hicieron otros fabricantes.
Fue la primera cámara destinada al público masivo por su facilidad de uso, que reafirmaba el concepto de “You push the button, we do the rest” empleado por la compañía desde sus orígenes.

La Brownie no era el primer “cajoncito” de Kodak: en 1889 había lanzado la Kodak Camera Nº 1, la primera en usar película en rollo para 100 exposiciones de 6,25 cm de diámetro. Utilizaba un obturador circular y el lente era un Rapid Rectilinear f:9 de 57 mm. La película era con soporte en papel y debía ser enviada a los laboratorios en Rochester para su revelado. La cámara era devuelta con las ampliaciones y un nuevo rollo de película, todo por 25 dólares. De esa manera había nacido también el servicio de fotoacabado.
Sin embargo, fue realmente la “Brownie” de 1900, al precio de 1 dólar, que habría de popularizar a la fotografía primero en los Estados Unidos y, poco tiempo después, en todo el mundo. El nombre a la cámara le fue dado por un personaje de los libros de ilustraciones de Palmer Cox, que era muy popular a comienzos del siglo pasado. Cargaba un rollo que permitía obtener 6 fotografías de 6 x 6 cm, con el rollo Nº 117. La película con soporte de papel costaba 10 centavos o de celuloide a 15 centavos. El revelado, impresión y montaje de las copias valía 40 centavos. Posteriormente, las Brownie’s se fabricaron para rollos formato 120, 124, 127, 116 y otros.
A lo largo de todos estos años, Kodak ha abierto camino con infinidad de productos y procesos innovadores que han hecho la fotografía más fácil, más útil y más divertida. Y le sitúa como Top Of Mind en el sector fotográfico a nivel mundial.
George Eastman

Quizás uno de los secretos del éxito de Kodak sea el legado de George Eastman, entre los muchos rasgos de su personalidad se destaca su preocupación por el hombre y la humanidad. Consideraba que el triunfo y los beneficios de su empresa eran patrimonio común. En 1898 comenzó a distribuir sumas apreciables entre sus empleados en base a las ganancias obtenidas y, en 1912 estableció lo que denominó “dividendo sobre salarios”, un pago extra anual derivado de las utilidades y basado en los dividendos de los accionistas, que fue una verdadera innovación en su época.
En 1919 cedió a los empleados un tercio de sus acciones, cuando la empresa ya valía unos 10 millones de dólares. Aún más: estableció una pensión para jubilados, seguros de vida y un plan de socorro por enfermedad. George Eastman se adelantó a los beneficios sociales que luego existirían en la vida industrial de los Estados Unidos y de los países occidentales.
Durante el curso de su vida donó una cifra cercana a los 100 millones de dólares (de la época). Cuando ganaba apenas 50 dólares a la semana, comenzó por donar 50 dólares al Instituto de Mecánica de Rochester. Después, cuando la compañía se había consolidado, donó 600 mil dólares más. Se calcula que al Instituto Tecnológico de Massachusetts ha donado unos 20 millones de dólares y 3,8 millones para crear una clínica dental en Rochester. Participó en la creación de la Facultad de Medicina y Odontología de Rochester y de una Escuela de Música. A la Universidad de Rochester le dono 50 millones de dólares. Al poner su pluma en el tintero después de firmar en 1924 la cesión del resto de su fortuna, se dirigió a los presentes y dijo: “Señores, ahora me siento mejor”.
En Rochester el 14 de marzo de 1932, a los 77 años, George Eastman puso fin a su asombrosa vida con un tiro de pistola, tras escribir una nota que decía: “A mis amigos, Mi obra está cumplida, para qué esperar?”.
