Archivos de Noviembre del 2005:

Las primeras teorías estéticas

Martes, 8 de Noviembre, 2005

Para Aristóteles y Platón, la estética era inseparable de la moral y de la política. El primero, al tratar sobre la música en su Política, mantenía que el arte afecta al carácter humano y, por lo tanto, al orden social.

Dado que Aristóteles sostenía que la felicidad es el destino de la vida, creía que la principal función del arte es proporcionar satisfacción a los hombres. En su gran obra sobre los principios de la creación artística, Poética, razonaba que la tragedia estimula las emociones de compasión y temor, lo que consideraba pesimista e insano, hasta tal punto que al final de la representación el espectador se purga de todo ello. Esta catarsis hace a la audiencia más sana en el plano psicológico y, así, más capaz de alcanzar la felicidad.Aunque vinculado al neoplatonismo, el filósofo del siglo III Plotino otorgó una mayor importancia al arte que el propio Platón. En sus tesis exponía que el arte revelaba la forma de un objeto con mayor claridad que la experiencia normal y lleva al alma a la contemplación de lo universal.

De acuerdo con Plotino, los momentos más elevados de la vida son estados místicos, con lo que daba a entender que el alma está unida, en el mundo de las formas, a lo divino, que él conceptuaba como “lo Uno”. La experiencia estética se encuentra muy cercana a la experiencia mística, pues genera un abandono terrenal mientras se contempla el objeto estético. Durante la edad media, el arte estuvo al servicio de la expresión religiosa y sus principios estéticos se basaron, de manera primordial, en el neoplatonismo. A lo largo del renacimiento, en los siglos XV y XVI, el arte vivió un proceso de secularización y la estética clásica abarcó más campos que el meramente religioso.

Platón (428 – 347 aC)

A Platón debemos la primera teoría estética de importancia, Platón consideraba que la realidad se compone de formas que están más allá de los límites de la sensación humana y que son los modelos de todas las cosas que existen para la experiencia humana. Los objetos que los seres humanos pueden experimentar son ejemplos o imitaciones de esas formas. La labor del filósofo, por tanto, consiste en comprender desde el objeto experimentado o percibido, la realidad que imita, mientras que el artista copia el objeto experimentado, o lo utiliza como modelo para su obra. Así, la obra del artista es una imitación de lo que es en sí mismo una imitación. En uno de sus más famosos diálogos, La República, llega a repudiar a algunos tipos de artistas porque pensaba que con sus obras estimulaban la inmoralidad o representaban personajes despreciables, y que ciertas composiciones musicales causaban pereza e incitaban a los individuos a realizar acciones que no se sometían a ninguna noción de medida. Por tanto Platón ya establece la estética como una herramienta para motivar y modificar los comportamientos de las personas.

Platón abordó todos los problemas estéticos fundamentales, y algunos de ellos los estudió en profundidad. Las cuestiones planteadas por él y los argumentos que adujo son muy variados y sutiles. Cuando hablamos de la estética de Platón, nos referimos a sus ideas filosóficas en torno a las bellas artes sobre las referidas a las artes visuales como la pintura, la escultura o la arquitectura; las artes literarias como la épica, la lírica o la poesía dramática y artes con intervención musical como la danza y el canto. Para Platón no existe diferencia entre ellas, y todas entran en el concepto genérico de “destreza” (tecne), que incluye cualquier clase de destreza, manual o de otro tipo, desde la habilidad en el trabajo de la madera a la habilidad política.

Platón se planteaba si: ¿Deben las artes contener o ser vehículos de conocimiento? Antes de abordar esta cuestión hay que considerar otra. Si el arquitecto, como realizador de apariencias, cambia la realidad para hacerla más agradable a la vista, ¿por qué lo hace? Busca aquellas imágenes que han de parecer bellas. Esto constituye otro hecho básico en torno a las artes. Según Platón, las artes pueden encarnar o materializar en diversos grados la cualidad de la belleza. La belleza de las cosas concretas puede cambiar o desaparecer, puede ser patente a unos y no a otros; pero, más allá de esas, temporales encarnaciones, hay una eterna y absoluta forma de belleza.

También es importante preguntarse acerca de lo que es la belleza o, si esto no puede determinarse abstractamente, qué condiciones se requieren para que la belleza se encarne en un objeto. La argumentación hecha en el Hipias Mayor establece diversas posibilidades, especialmente la de que la belleza, o bien es lo que resulta beneficioso o agradable a través de los sentidos del oído y la vista, o bien depende de esto. No obstante, en el Filebo encontramos un análisis cuidadoso que lleva a la conclusión de que las cosas bellas tienen muy en cuenta la debida proporción entre las partes, mediante un cálculo matemático. “Las cualidades de medida (metron) y proporción (symmetron) invariablemente… constituyen belleza y excelencia”`. Y, puesto que es o depende de la medida, se le asigna a la belleza un elevado puesto en la lista final de los bienes.

Por otra parte, una obra de arte encarnadora de belleza, guarda cierta relación directa con una forma. Y si el artista inspirado por las Musas es como un adivino en su desconocimiento de lo que está haciendo, puede tener una especie de intuición de que va más allá del conocimiento ordinario. Su locura (mania) puede deberse a la posesión por una divinidad que le inspira lo verdadero. Más aún, puesto que las artes pueden ofrecernos auténticas semejanzas, no sólo de apariencias, sino de realidades, e imitan incluso el carácter o personalidad moral del espíritu humano, es posible, y hasta obligatorio, juzgarlas por su verdad o su semejanza con lo real. El juez competente, especialmente en la danza y el canto, debe poseer, “primero, un conocimiento de la naturaleza del original; después, un conocimiento de la exactitud de la copia; y en tercer lugar, un conocimiento de la perfección con que la copia es ejecutada”.

Si consideramos esta tendencia de las artes a influir sobre el carácter y la conducta, advertimos nuevamente dos aspectos. En la República y en las Leyes, Platón deja muy en claro su convicción de que la imitación literaria de la mala conducta es una invitación implícita a imitar dicha conducta en la propia vida. Por ello, las leyendas de los dioses y los héroes que se conducen inmoralmente, han de excluirse de la educación de los jóvenes guardianes de la República, mientras que los relatos donde los dioses y los héroes se comportan como debieran, sí que necesitan ser encontrados o escritos. También la música compuesta en modos enervantes debe reemplazarse por otra más adecuada.

Pero esto no significa que las artes no hayan de desempeñar papel alguno en la vida cultural y en la educación de los ciudadanos. De hecho, el miedo a su influencia, que subyace en la severa censura y normativa de Platón, va acompañado de un respeto igualmente grande. La medida, tan estrechamente vinculada a la belleza, se halla también, después de todo, estrechamente vinculada a la bondad y a la virtud. La música, la poesía y la danza son, en el mejor de los casos, medios indispensables para la educación del carácter, susceptibles de hacer a los hombres mejores y más virtuosos. El problema, tal como lo ve Platón en su papel de legislador, consiste en garantizar la responsabilidad social del artista creador, insistiendo en que su propio bien, igual que el de cada ciudadano, ha de subordinarse y ordenarse al bien de la colectividad.

Aristoteles (384 – 322 aC)

Aristóteles también habló del arte como imitación, pero no en el sentido platónico. Uno podía imitar las “cosas como deben ser”, escribió, y añadió que “el arte complementa hasta cierto punto lo que la naturaleza no puede llevar a un fin”. El artista separa la forma de la materia de algunos objetos de la experiencia, como el cuerpo humano o un árbol, e impone la forma sobre otra materia, como un lienzo o el mármol. Así, la imitación no consiste sólo en copiar un modelo original, sino en concebir un símbolo del original; más bien, se trata de la representación concreta de un aspecto de una cosa, y cada obra es una imitación de un todo universal.

Aristóteles sugiere brevemente dos motivos que originan la tragedia. El primero, que la imitación es en ella natural; y el reconocimiento de la imitación es causa natural de placer para el hombre, dado que éste halla agradable el aprender, y el reconocimiento, por ejemplo, de la representación de un perro, es una forma de aprendizaje. Puesto que la tragedia es imitación de un tipo especial de objeto, a saber, los hechos que provocan miedo o compasión, su placer propio “es el placer derivado de la piedad y el miedo a través de la imitación”. El problema que evidentemente se plantea, es cómo podemos sacar placer de emociones sentidas que resultan penosas. La respuesta más acertada de Aristóteles es que, si bien el objeto imitado puede ser en sí mismo de aspecto desagradable, el placer de contemplar la imitación puede superar al desagrado, como en la contemplación de dibujos bien logrados de cadáveres. Aquí ofrece Aristóteles una respuesta parcial a una de las razones de Platón en pro del escepticismo sobre el arte; Aristóteles considera el placer estético básico como algo cognoscitivo, del mismo género que el placer del filósofo aunque de un nivel inferior.

La estética

Martes, 8 de Noviembre, 2005

estética.

  1. f. V. estético.

estético, ca.
(Del gr. αἰσθητικός, sensible).

  1. adj. Perteneciente o relativo a la estética.
  2. adj. Perteneciente o relativo a la percepción o apreciación de la belleza. Placer estético.
  3. adj. Artístico, de aspecto bello y elegante.
  4. f. Ciencia que trata de la belleza y de la teoría fundamental y filosófica del arte.
  5. f. Conjunto de elementos estilísticos y temáticos que caracterizan a un determinado autor o movimiento artístico. La estética del modernismo.
  6. f. Armonía y apariencia agradable a la vista, que tiene alguien o algo desde el punto de vista de la belleza. Da más importancia a la estética que a la comodidad.
  7. f. Conjunto de técnicas y tratamientos utilizados para el embellecimiento del cuerpo. Centro de estética.
  8. f. cirugía estética.La palabra

Estética del griego Aisthesis (percibir por los sentidos) deriva de las voces griegas aistesis, sentimiento, e ica, relativo a; la definición de Estética sería entonces: ciencia relativa a los sentimientos, más concretamente a la belleza. En el siglo XVIII, el filosofo alemán Alejandro Baumgarten recupero la la palabra griega para titular su obra Aesthetica. pero el estudio de la naturaleza de lo bello había sido una constante durante siglos. En el pasado fue, sobre todo, un problema que preocupó a los filósofos pero desde el siglo XIX, los artistas también han contribuido a enriquecer este campo con sus opiniones.La Estética como rama de la filosofía (también denominada filosofía o teoría del arte) esta relacionada con la esencia y la percepción de la belleza y la fealdad. La estética se ocupa también de la cuestión de si estas cualidades están de manera objetiva presentes en las cosas, a las que pueden calificar, o si existen sólo en la mente del individuo; por lo tanto, su finalidad es mostrar si los objetos son percibidos de un modo particular (el modo estético) o si los objetos tienen, en sí mismos, cualidades específicas o estéticas. La estética también se plantea si existe diferencia entre lo bello y lo sublime. En la actualidad, la estética se ha definido como una disciplina autónoma, ya no subordinada a la filosofía, que analiza el arte, su producción y el resultado obtenido.

La crítica y la psicología del arte, aunque disciplinas independientes, están relacionadas con la estética. La psicología del arte está relacionada con elementos propios de esta disciplina como las respuestas humanas al color, sonido, línea, forma y palabras, y con los modos en que las emociones condicionan tales respuestas. La crítica del arte se limita en particular a las obras de arte, y analiza sus estructuras, significados y problemas, comparándolas con otras obras, y evaluándolas.

Principio KISS

Domingo, 6 de Noviembre, 2005

Keep It Simple, Stupid